Pastoral y Praxis
Social
Por Gildo Tuanama
Hacia Una Pastoral
Más Excelente y Con Reconocimiento Social, Una Perspectiva Wesleyana.
Hacia Una Pastoral Más Excelente y Con
Reconocimiento Social, Una Perspectiva Wesleyana.
Ensayo escrito por el Ps. Gildo. Fecha: Febrero del 2004.
Revisado Enero 2010.
Ocasión: Reflexiones sobre Diplomado en Ciencias Políticas, Mención en
Cristianismo y Sociedad
¡Pastor! qué me
aconseja: ¿Ir primero a la universidad y
luego prepararme en el Seminario
Teológico? En mis 15 años de ministerio pastoral, he recorrido varios lugares e
iglesias, en ocasiones para dar conferencias de carácter juvenil y en otras
como ponente de otros temas, pero siempre relacionado con la tarea ministerial.
Como pastor y como
observador de la realidad social, de las muchas preguntas que me
plantearon siendo ponente en muchas
conferencias juveniles, la que más veces
me la hicieron fueron aquellos de carácter sentimental y esto: ¿Pastor, si soy llamado por Dios debo ir a
prepararme a un seminario teológico o más bien
debo hacer una carrera universitaria y luego prepararme en un seminario
teológico? Debo admitir que mis consejos en los primeros años de pastor,
apuntó: “Si Dios te ha llamado amado joven,
es mejor ir a prepararte en el seminario para poder servirle mejor...”,
la clásica respuesta que he oído tantas veces. Yo mismo, recomendé a estudiar a
algunos que adujeron ser “llamados “por Dios y más tarde 2 de ellos lo
abandonaron todo para hacer una carrera
universitaria.
Para algunos,
estudiar en un seminario es responder al llamado de Dios para el servicio santo
en el ministerio pastoral, para otros es
prepararse para servir al Señor en algún ministerio y para otro grupo de
“inseguros de su llamado” es para “probar”,” darse cuenta “y saber con
seguridad cuál es la carrera a seguir,
una especie de “prueba de fuego”, si
va o no va con esta vocación.
Personalmente considero que el contexto social en la que la iglesia está
rodeada exige una pastoral acorde con las demandas de la misma y siento
la necesidad de reflexionar como nazareno de tercera generación y como pastor.
Mi percepción deviene
principalmente del análisis histórico, de la experiencia pastoral y del
contexto inmediato donde como pastor desarrollo mi tarea vocacional. ¿Por qué
es necesaria una pastoral acorde con los cambios sociales? Plantearé 4 razones:
1.
Primero: Vivimos en una sociedad donde
cada vez existe gente altamente preparada: maestros, doctores, economistas,
técnicos etc. cuyos estudios universitarios tienen reconocimiento estatal con
valor oficial con título a nombre de la nación y revalidados en algunos países
donde existe un convenio bilateral y la que emiten nuestros seminarios y firman
nuestros líderes de educación teológica no, la del pastor no tiene validez
oficial, más que al grupo denominacional al que pertenece. ¿Sucede lo mismo con
centros teológicos nazarenos americanos?
2.
Segundo: La Concepción equivocada de algunos
“pastores”: Ir a una iglesia con buen templo, linda casa pastoral, buenas
oficinas, con buen sostén económico, etc. La idea burguesa del ministerio es un
fenómeno que atañe no a pocos y a falta de esto, no se atreven a pastorear
iglesias “chicas” que no reúnen los requisitos y ante esta carencia optan por
estudiar una carrera o simplemente refugiarse en otra profesión, todo el estudio
teológico “se va al agua” al encontrarse en esta encrucijada.
3.
Tercero: La falta de dinero: Uno de
los problemas muy latentes es la falta de medios económicos para el
sustento familiar cuando la economía de la iglesia es poca. Los hijos sufren
esta situación y muchos hijos han renegado del ministerio por estas
situaciones. Hay pastores que tienen buenas iglesias y no tienen este problema,
pero también los hay aquellos que “viven por fe” y hasta dan lástima, y los que
tienen son poco generosos con los que no tienen, este es una cruda
realidad. Un gran número de jóvenes pastores rechazan aperturar una nueva “obra”,
por falta de medios económicos.
Algunos sólo
terminan a duras penas su año de práctica. ¿Quién los mantiene? ¿Quién les compra ropa para
vestirse? Puesto que levantar una iglesia implica invertir dinero, tiempo
talentos, etc
Un análisis
serio, producto de mis indagaciones con
algunos de nuestros líderes demuestra que en el año de práctica pocos son los
pastores que se quedan en sus respectivos lugares donde son asignados, sobre
todo aquellos quienes estuvieron en zonas rurales distantes de alguna ciudad.
La mayoría de pastores desean pastorear en una ciudad ¿Por qué? Probablemente
hay muchos factores, uno de ellos es esto: poco sostén económico de la gente
del campo, en muchos casos sólo tienen para comer y
vestirse, esto para los solteros y ¿qué diremos de los casados? ¿Y de aquellos
que tienen hijos? ¿Cómo educar a sus hijos? ¿Cómo implementar su biblioteca? La
frase “vivir por fe” muy peculiar y tradicional del pensamiento cristiano, hoy
tiene otro enfoque de interpretación, debemos reinterpretarlo a la luz del
contexto y de la circunstancia de la tarea
pastoral.
A lo dicho
podemos agregar, que algunos pastores francamente tienen lo suficiente para
vivir, desde una casa, automóvil, costearse unas buenas vacaciones, acudir a
buenos congresos de actualidad pastoral, seguro de salud, pensión de jubilación,
movilidad etc. Hay una especie de “clases” en el ministerio, si lo enfocamos
desde la perspectiva del sostén económico. Los pastores que ministran en
grandes iglesias tienen mejores oportunidades
que los que no “ganan” mucho, otros en cambio tristemente dan lástima
aunque es encomiable su amor a Dios. Es
decir existe una desigualdad económica en los ingresos de los pastores y no
se hace nada para remediarlo, esto me parece en pleno siglo 21 una
injusticia social-ministerial que hay que denunciar y corregir si es que
predicamos la santidad cristiana, pues la injusticia social se opone a la santidad. Conversando con algunos
colegas y reflexionando sobre esta realidad, concluimos que este es
un problema que atañe a la gran mayoría de pastores y líderes
distritales. Los pastores que tienen buenos ingresos: razonan que Dios les
bendice por que se sacan la mugre trabajando y que aquellos que ganan poco
hablando en términos económicos es por flojos. ¡Que sufran! Pues son los gajes
del ministerio, hay que pagar derecho de piso. Así empecé, me dijo uno de
ellos. ¿Podemos contrastar estas afirmaciones con las aseveraciones de la experiencia ministerial del gran apóstol
Pablo? Fil-4:11-12,17-20 ¿Eso dijo Pablo cuando envió a Timoteo a Efeso y a
Tito a Creta a trabajar en el ministerio? Leamos en 2 Tm. 5:17-18. Creo que no. “Nuestro Dios condena la injusticia venga de donde
venga; aquella que surge del Egoísmo del ser humano y se hace descontrolada y
que se emparenta con los Intereses
político y religiosos de los grupos de poder” 1.
Si somos predicadores de la justicia este tema
es un caldo de cultivo para reflexionar, qué hacer para unificar el
sostén de los ministros, teniendo en cuenta las grandes desigualdades
económicas en la pastoral nazarena contemporánea y lo que
el salmista nos enseña: “La justicia y
la paz se besaron” 2, es
decir éstas van unidas.
Escuché de un
colega que se acercó a un superintendente para pedirle dinero para comprar una
cama y colchón para dormir, pues dormía uniendo 2 bancas en el templo. El súper
respondió: “Todos pasamos en algún momento estos problemas, así es el
ministerio”. Pero nuestra reflexión apunta a ¿Qué tenemos que hacer para que
esto no se repita? Para que el pastor viva una vida digna y por lo menos duerma
bien ¿Y qué le respondiste? Me atiné a preguntarlo. Mi respuesta fue lo siguiente adujo: “Con el respeto que
te mereces mi pastor, estás 15 años en el liderazgo y casi nada ha hecho para
tratar de solucionar este problema”. Este es una cruda realidad que atañe a
nosotros los pastores y líderes y debemos de hacer algo para solucionarlo, los
pastores nazarenos del siglo 21 tienen que ser distintos empezando por el valor
de la persona y del ministerio que ejerce.
Por otro lado
hay una creciente emigración a las ciudades en busca de mejores oportunidades
por este factor. Felizmente son los pastores oriundos de cada pueblo, gracias a
la descentralización de la educación teológica y muy conscientes del llamado del Señor, quienes
están asumiendo su liderazgo en estas parroquias distantes.
4.
Infraestructura
Inadecuada. Otro de los problemas que se enfrenta el ministro es ir
a pastorear a una iglesia sin que tenga casa pastoral o si lo tiene no
reúne los requisitos básicos para poder vivir tranquilamente y que el pastor se
dedique sólo al trabajo ministerial. Hay mucha infraestructura inadecuada en
nuestras iglesias y muchas veces el pastor tiene que levantar capillas, casas
pastorales a como dé lugar con la ayuda de Dios y los hermanos y en ocasiones
endeudándose personalmente, algunos solo tienen un cuartito pequeño de
quinchas, algunas veces la cama ha sido remplazada por 2 bancas de la iglesia.
Es el trabajo del Señor y personajes como Moisés, Pablo etc., también lo
experimentaron 2 Co. 11:28-29. Y estos problemas afectan al ministro. Jorge
Whitefield hacia el final de su vida declaró: “No estoy cansado de la obra de Dios, pero sí cansado en la obra de
Dios”3
¿Qué hacer? ¿Cómo hacer una pastoral más
excelente y ser “Reconocidos” socialmente?
Tratando de contestar
a estas interrogantes y con el desafío de motivar a la nueva generación de
nazarenos y estudiantes de teología, estoy de acuerdo de que si son llamados
por Dios, primero estudien una carrera que complemente su vocación pastoral o
en todo caso habiendo culminado sus estudios teológicos perseguir una carrera
(si es factible) porque considero que es mejor servirle a Dios y a la comunidad
estando mejor preparados. Así lo entendió San Pablo, por ello no descuidaba sus
pergaminos, así nos inculcaba nuestro querido Rector del Seminario, el Rvdo.
Ernesto Lozano, eso es lo que me inculcó el misionero Larry Garman, eso lo predicaba mi amado pastor: Rvdo.
Roncal, eso es lo que Wesley predicó y
fomentó, lo cual es nuestro legado. Mc Kena, David, en su libro: “Wesleyanos en
el siglo 21” dice: “Los Wesleyanos son personas dedicadas al aprendizaje
durante toda la vida, con el Espíritu
Santo como maestro”
Al estudiar las
raíces históricas del protestantismo, nos damos cuenta que el enfoque
revolucionario que produjo era debido al poder espiritual morando en ellos y a
la preparación de los líderes del momento, eran altamente capacitados: Lutero,
Calvino, Knox, Swinglio, etc.
La herencia reformada
del siglo 16 es parte esencial del cristianismo evangélico, en sus primeros
años de expansión produjo un impacto espiritual en todas las esferas de la
sociedad a donde llegó, gracias en gran parte al acervo cultural e intelectual
de sus líderes.
Cabe resaltar que el
Movimiento de Santidad al que pertenecemos como nazarenos “cuyas expresiones más significativas se remontan al movimiento pietista
de la Inglaterra del siglo 18 y que más tarde llegaron a su máxima expresión en
los Estados Unidos del siglo 19”4, los líderes
eran altamente instruidos, así tenemos a: Juan Wesley, Carlos Wesley, Jorge
Whitefield, Moody, Jonatán Edwards, etc. Wesley mismo era altamente capacitado
de él se dice lo siguiente:
Dedicaba los
lunes y martes a los estudios griegos y latinos, los miércoles a la lógica y la
moral, los jueves a las lenguas hebrea y árabe, los viernes a la metafísica y
la filosofía natural, los sábados a la retórica y la poesía, y los domingos a
la teología. Reservaba también tiempo para el estudio del francés y de las matemáticas.
Al comunicar a su madre este plan de estudios, añadió que, después de
reflexionar mucho, convenía con ella en que hay verdades que no merecen la
molestia que algunos se toman para conocerlas. “Si tuviéramos delante unos
cuantos siglos de vida, podríamos muy bien dedicar algún tiempo al estudio de
estas bagatelas curiosas; pero, siendo tan efímera esta existencia, sería
malgastar el tiempo empleando de él una parte considerable en cosas que no han
de traer provecho inmediato y seguro.”5
No sólo la lectura
y el conocimiento bíblico de la fe, es la herencia o aporte de Wesley a nuestra
pastoral. También vemos en sus enseñanzas un desafío para nuestra generación juvenil, el amor por la
preparación en otras áreas del saber humano. Tenemos que rescatar esa pasión
que Wesley tuvo por otros libros. Necesitamos cuadros cristianos altamente
competitivos en nuestra sociedad de hoy,
que actúen como catalizadores en medio de esta sociedad dominada por el
pecado, como pastores debemos fomentar esta práctica en nuestros jóvenes de
hoy.
Con esto no estoy
afirmando que los “pocos preparados” no pueden hacer la diferencia en su
comunidad, claro que Dios los usará de acuerdo a sus capacidades pero insisto:
es mucho mejor servirle al Señor estando mejor capacitados para esta tarea, con
una carrera afín al ministerio pastoral y que ante el “ojo” de los
investigadores sociales la palabra “pastor” tenga un alto reconocimiento, no
sólo por el testimonio ético y la vida
espiritual sino también por la calidad de la educación que el título pastor
requiere.
Todos estamos de
acuerdo que ante Dios tenemos un alto reconocimiento por servirle, somos:
Ministros, Embajadores, Sacerdotes Reales…, pero ante la sociedad en muchas
áreas geográficas, el pastor es nada y hay que cambiarlo. En la medida que
estemos mejor equipados, seremos una alternativa para los múltiples problemas
que en nuestra sociedad impera, incluso en el área económica familiar, pues
teniendo una profesión y/o un trabajo alterno paliaría en parte y por qué no
todo, los pocos ingresos que muchos pastores obtienen. En este sentido, estoy
de acuerdo con el ministerio bivocacional, si es que las iglesias no pueden
cubrir la carga familiar de sus pastores.
Pablo es un ejemplo Y
si el pastor no tiene una carrera afín, ¿Habrá que ir a vender pescado, vender
queso, etc? Puede ser, pero otro será si ese pastor es un economista, profesor,
ingeniero, abogado, administrador y mejor concepto y relaciones tendremos en
nuestra sociedad.
Pero además, es
triste enterarse que a lo largo de el
historial ministerial nazareno que algunos siendo doctores, máster en teología
se quedan sin iglesia, no hay trabajo para ellos, la clásica respuesta que
escuche es: “Que levante una iglesia de cero, si es que Dios lo ha llamado” ¿Y
cómo se educa a los hijos?¿Alimento para ellos?... hasta que se tenga
estabilidad económica, he ahí el
problema, pues nada garantiza tener estabilidad laboral ministerial por
más títulos eclesiásticos que tengamos.
Ser la sal de la
tierra y la luz del mundo, debe entenderse que como pastores en la praxis
debemos ser diferentes y hacer la diferencia, no sólo en lo espiritual pero
también en lo intelectual y social. El pastor debe ser reconocido no sólo en su
iglesia, también en su comunidad, debe ser capaz de presentar proyectos
alternativos de solución (praxis social) ante los múltiples problemas sociales
que le afectan (pero lamentablemente tenemos
estas limitaciones)
Me atrevo a sugerir
que,
lo antes posible, nuestras instituciones teológicas deben permitir el examen de
admisión para el ingreso de los
estudiantes y los pastores recomendar sólo después de una minuciosa observación
de su llamado, es más, nuestros líderes deben esforzarse por reforzar el
currículum de educación teológica y el mismo reglamento interno de nuestra alma
mater acorde a los cambios sociales que
la pastoral requiere y lograr el reconocimiento universitario y el valor
oficial que tanto nos hace falta por las razones esgrimidas. Con esto se
logrará una preparación de primer nivel de los futuros pastores, mejor
prestigio social y una pastoral mucho
mejor estoy seguro, aunque nada garantiza un crecimiento cuantitativo de la
feligresía por más preparados que estemos
Los misioneros que
llegaron en el siglo pasado, nos enseñaron “cómo ir al cielo”, pero no nos
enseñaron cómo vivir en la tierra, en el sentido de qué hacer frente a una
pastoral carente de: casa pastoral, infraestructura eclesial inadecuada,
feligresía en extrema pobreza, falta de dinero, nepotismo, compadrazgos,
ambición de poder, ética cristiana, etc., tampoco qué hacer ante las realidades
sociales imperantes: la corrupción de nuestras autoridades, abusos de poder, la
democracia, la ética pública, la vigilancia ciudadana, el desempleo, la
participación cristiana en la política, etc.
Todos sabemos y
coincidimos que la iglesia debe cumplir su rol profético, tal cual lo hizo
Jesús, denunciar los abusos de poder, la corrupción sistémica y no tener una
actitud sumisa y de automarginación frente a la problemática social, sino que como líderes ayudar a construir la casa
(nuestra sociedad) y si la casa está “sucia”,
hay que agarrar la escoba y ponernos a limpiarla.
En palabras de Ismael
Amaya se expresa: “Evangelismo sin
preocupación social es un cristianismo hipócrita; pero preocupación social sin
evangelismo, no es cristianismo”6
Amaya expresa una
realidad que “duele” y debe dolernos en la medida que reconozcamos las
implicancias sociales “pobres” de nuestra predicación.
Personalmente creo en
la teología de la liberación (no en la forma que predica el padre Gustavo
Gutiérrez), y abogo por una pastoral integral, pero para que lleguemos a este
objetivo, necesitamos las herramientas necesarias, a eso apunto cuando digo que el pastor debe ser un hombre
“altamente preparado” en alguna rama científica o técnica y partiendo de su
preparación teológica científica y/o técnica, presente alternativas que incidan
en un cambio social para “liberar” a muchas personas de la esclavitud del
pecado pero también de la extrema pobreza, del abuso del poder etc. en el lugar
donde pastorea.
Wesley dijo: “El mundo
es mi parroquia”, y su visión fue una
pastoral del templo para afuera, no sólo predicar el kerigma. Sus seguidores
llamados “metodistas” o “el club santo”, se involucraron en áreas de desarrollo
social y político, la historia habla de
muchos de ellos, pero citaré dos casos que se dieron en el Perú que tienen
relevancia social hasta hoy: Francisco Penzotty7 y Teodomiro Gutiérrez Cuevas8, el primero encarcelado 8 meses en el Real
Felipe por sus convicciones y el segundo
defendió a los indígenas del abuso de los latifundistas. Fueron los indígenas
quienes lo pusieron el apelativo de “El general Rumi Maqui” (Mano de piedra en
quechua)9, por su gran
labor social y política en defensa de los indios de Chucuito Puno en 1915.
Mi intención al
escribir este ensayo es motivar a la nueva generación de nazarenos a tener un
enfoque distinto de la pastoral en un
mundo más competitivo, con mejores herramientas, para llegar a la excelencia.
Creo que como pastores y teólogos debemos ser abiertos y tolerantes a las
sugerencias, a la crítica, al diálogo, para mejorar nuestro enfoque de trabajo
pastoral y si es todo lo contrario, nos falta esa bendita segunda obra de
gracia, de la que tanto predicamos y cantamos y debemos volver a releer la
Biblia, a Wesley, si es que en realidad nos identificamos como adalides del
movimiento de santidad y mas aun como nazarenos. No espero que estén de acuerdo conmigo aquellos que tendrán
la oportunidad de leer este ensayo, pero sí quisiera que con sus escritos y su
crítica aporten al diálogo para enriquecer más este tema y plantear
alternativas concretas para una pastoral más excelente y con reconocimiento
social. Si este sucede este ensayo habrá cumplido su propósito.
Concluyo, con la
frase que perennizó Lutero en la dieta de Worms, cuando el emperador Carlos V,
le dijo que se retractara de sus postulados: “No puedo ni debo retractarme,
Dios me ayude”
En fin, queda en nosotros
desafiar a la nueva generación de
nazarenos no a cambiar de visión, si no a replantearlo, ser iconoclastas, el
Perú nos necesita no sólo para que prediquemos el mensaje de salvación en
Cristo, y la vida de santidad, sino para
que con nuestros aportes técnicos y científicos seamos una alternativa de
solución a los problemas que aqueja
nuestra familia, iglesia y sociedad. Necesitamos pastores teólogos y técnicos
así como pastores que impulsen un
“pensamiento social” de cambio,
como lo proclamó Jesús, Wesley, Diego Tompson, Francisco de Paula Gonzales
Vigil, Jhon Mackay, Juan Ritchie, y como lo están haciendo Samuel Escobar, René
Padilla, Wilfredo Canales, Tomás Gutiérrez, entre otros, por ello hay que
prepararnos mejor, espiritualmente, teológicamente y técnicamente, estimados
colegas y jóvenes de nuestros seminarios.
San Miguel de Piura,
8 de Enero del 2010.
Reverendo. “Pastor
Gildo”
Pastor de la Iglesia
del Nazareno de la Ciudad de Castilla.
Notas:
1.
Ps. Daniel
Córdova en .la ponencia: Dios de
Justicia y Paz. Encuentro de Pastores sobre el papel del Conep. pág. 4.
2.
Salmo 85:10; Biblia
Reina Valera 1995
3.
Martínez, José
M. en Curso de formación Teológica Evangélica Vol. XI – 1, Ministros de
Jesucristo, pág. 76
4.
Tomás
Gutiérrez Sánchez en: Evangélicos, Democracia y Nueva Sociedad pág.2
5.
Mateo Lelievre
en: Juan Wesley Su vida y su Obra,
Pág. 26
6.
Ismael E.
Amaya, Teología Biblia y Evangelismo, pág., 132.
7.
Publicación de
la revista “Época” Nº 3, Lima ,1996
8.
Jean Pierre
Bastian. Protestantismos y Modernidad Latinoamericana, Historia de unas
minorías Activas en América Latina,
pág.174.
9.
Jorge Basadre,
La Promesa de la Vida Peruana y semblanza de Mariátegui y Rumi Maqui,
pág. 89.